EL DERECHO A LA CIUDAD TAMBIÉN ES DISTRIBUIR LA RIQUEZA
EL DERECHO A LA CIUDAD TAMBIÉN ES DISTRIBUIR LA RIQUEZA
Desde el Círculo de Arquitectos de Rosario entendemos que discutir el derecho a la ciudad es también discutir cómo se distribuyen los recursos y las riquezas que produce nuestra sociedad.
Una ciudad no se construye solamente con calles, viviendas, infraestructura y edificios. Se construye garantizando las condiciones económicas y sociales que permitan a sus habitantes vivir, permanecer y desarrollarse dignamente en ella.
Por eso, la quita de subsidios a servicios esenciales como el gas y la electricidad no puede sólo analizarse como una decisión tarifaria. Cuando el costo de los servicios básicos aumenta por encima de la capacidad de ingresos de las familias, el resultado es concreto: se reduce el consumo, se resignan otros derechos y se profundizan las desigualdades.
Sectores que hoy forman parte de nuestras ciudades pueden verse empujados a situaciones de mayor vulnerabilidad y pobreza. Y cuando una familia debe elegir entre pagar la energía, el alquiler, los alimentos o la atención de la salud, se profundiza su exclusión y se la arroja a la marginalidad.
Al mismo tiempo, mientras se reducen mecanismos de protección destinados a los hogares, se establecen regímenes especiales para promover determinadas inversiones y se flexibilizan mecanismos de control sobre determinados sectores económicos.
Por eso, la discusión no puede limitarse a preguntar cuánto interviene el Estado.
La verdadera discusión es a favor de quién interviene el Estado, qué intereses protege y cómo distribuye los recursos que pertenecen al conjunto de la sociedad.
Desde el Círculo de Arquitectos sostenemos que la vivienda, el acceso al agua potable, a la energía, a los servicios; el transporte, el suelo urbano y las condiciones de habitabilidad forman parte de un mismo derecho: el derecho a la ciudad.
Este derecho exige políticas públicas que reduzcan las desigualdades, prioricen la inclusión de todos los habitantes y garanticen condiciones dignas de vida.
Una ciudad justa no es solamente la que construye infraestructura. Es aquella en la que sus habitantes pueden vivir y permanecer en ella sin que el costo de la vida los expulse.
Por eso creemos necesario abrir esta discusión en nuestra sociedad y poner en debate qué modelo de ciudad y de país deseamos construir.
Porque el derecho a la ciudad también es derecho a la distribución de la riqueza.
CÍRCULO DE ARQUITECTOS asociación civil
